Cuando se habla de CBAM, muchas organizaciones concluyen rápidamente que la regulación no les aplica porque no pertenecen a los sectores actualmente cubiertos por el mecanismo:
- Hierro y acero
- Aluminio
- Cemento
- Fertilizantes
- Hidrógeno
- Electricidad
Sin embargo, la realidad puede ser mucho más compleja.
Aunque CBAM se concentra actualmente en sectores específicos de alta intensidad de carbono, sus efectos pueden extenderse a lo largo de toda la cadena de suministro.
Tomemos como ejemplo una empresa mexicana que fabrica componentes para la industria automotriz. Hoy en día, esa empresa podría no estar obligada a reportar bajo CBAM. No obstante, si sus productos incorporan acero o aluminio y forman parte de una cadena de suministro que llega al mercado europeo, es probable que sus clientes comiencen a solicitar información relacionada con emisiones, consumo energético o trazabilidad ambiental.
Por ello, el impacto potencial de CBAM no se limita a las industrias reguladas directamente. También puede alcanzar a sectores manufactureros que utilizan estos materiales como insumos estratégicos, entre ellos:
- Automotriz
- Electrodomésticos
- Manufactura metalmecánica
- Equipamiento industrial
- Construcción
La presión regulatoria no se queda en la frontera europea. Con frecuencia, se traslada hacia proveedores y subproveedores que deben demostrar el desempeño ambiental de sus procesos, materiales y productos.
Por ello, la pregunta para las empresas mexicanas ya no debería ser:
¿Estoy obligado a cumplir CBAM?
La pregunta correcta es:
¿Alguno de mis clientes necesitará información ambiental de mis productos para cumplir con CBAM?
Cada vez más empresas están recibiendo solicitudes relacionadas con:
- Consumo energético
- Emisiones de proceso
- Materias primas
- Trazabilidad de proveedores
- Contenido reciclado
- Huella de carbono
La falta de información confiable puede convertirse en una barrera comercial tan importante como un problema de calidad o el incumplimiento de una especificación técnica.
Por ello, el desafío no consiste únicamente en reducir emisiones.
El verdadero desafío consiste en medirlas, documentarlas y demostrarlas de manera confiable. Ahí es donde el Análisis de Ciclo de Vida se vuelve la herramienta perfecta para conseguir esta información.
En Consultora 27 hemos observado que muchas organizaciones ya cuentan con programas de eficiencia energética o sostenibilidad, pero aún enfrentan desafíos para consolidar información ambiental confiable y trazable que pueda responder a requerimientos de clientes internacionales.
Y es precisamente ahí donde muchas organizaciones descubren la necesidad de construir una base sólida de datos ambientales que les permita responder a los requerimientos actuales y futuros del mercado.
En nuestra siguiente publicación exploraremos cómo el Análisis de Ciclo de Vida (ACV) se ha convertido en una de las herramientas más importantes para generar la información ambiental que exigen cada vez más clientes, cadenas de suministro y mercados internacionales.
