Una de las preguntas más frecuentes que recibimos es:
“¿Necesito realizar un Análisis de Ciclo de Vida para cumplir con CBAM?”
La respuesta corta es no.
CBAM tiene su propia metodología de cálculo.
Sin embargo, existe una gran coincidencia entre la información necesaria para CBAM y los datos que normalmente se generan durante un estudio de Análisis de Ciclo de Vida (ACV) o de Huella de Carbono de Producto.
Para determinar las emisiones incorporadas de un producto es necesario recopilar información que incluye:
- Consumo de energía
- Uso de combustibles
- Materias primas
- Procesos productivos
- Factores de emisión
- Información de proveedores
- Datos de producción
En otras palabras, los mismos elementos que permiten comprender el desempeño ambiental de un producto a lo largo de su ciclo de vida.
Por esta razón, las empresas que ya cuentan con estudios de ACV, huella de carbono o declaraciones ambientales suelen encontrarse mejor preparadas para responder a requerimientos regulatorios y comerciales relacionados con emisiones.
Más allá del cumplimiento, estas herramientas generan visibilidad. Permiten identificar dónde se generan los principales impactos ambientales y dónde existen oportunidades de mejora.
Lo que antes era considerado únicamente un ejercicio de sustentabilidad, hoy se está convirtiendo en una herramienta de gestión empresarial.
En Consultora 27 hemos observado que las organizaciones más avanzadas no utilizan el ACV únicamente para elaborar reportes. Lo utilizan para entender sus riesgos, responder a clientes estratégicos y prepararse para los cambios que están transformando el comercio internacional.
La verdadera pregunta ya no es cuánto carbono emite una empresa. La verdadera pregunta es si cuenta con información confiable para demostrarlo. En este contexto, herramientas como el Análisis de Ciclo de Vida (ACV) permiten generar información robusta para responder a requisitos regulatorios y comerciales cada vez más exigentes.
En Consultora 27 apoyamos a organizaciones manufactureras en el desarrollo de estos estudios, ayudándolas a transformar datos ambientales en herramientas para la toma de decisiones y la competitividad.
En la última entrega de esta serie abordaremos cómo las empresas manufactureras pueden convertir este desafío en una ventaja competitiva.
